Organización del trabajo

Pausas en el trabajo

Lo más habitual en puestos de trabajo con pantallas es que cada usuario pueda organizarse libremente las pausas necesarias para relajar la vista y aliviar la tensión provocada por el estatismo postural.

Cuando, por necesidades inherentes de la tarea, ésta conlleve periodos de trabajo intensos y prolongados con la pantalla, se deberá alternar el trabajo con otras tareas que demanden menores esfuerzos visuales y musculares para prevenir la fatiga.

En las actividades que no puedan alternarse y se dé una utilización prolongada de la pantalla, será necesario establecer pausas planificadas.

Observaciones sobre las pausas

  1. Las pausas inherentes a la tarea (tiempos de espera a la ejecución de alguna operación por parte del equipo informático) no son eficaces para la prevención de la fatiga del operador, debiendo considerarse en este sentido únicamente las pausas programadas.
  2. No deben establecerse pausas con carácter general y rígido, ya que éstas deben poder elegirse a criterio del operador para la recuperación tanto física como mental.
  3. Las pausas deberían introducirse antes de que sobrevenga la fatiga, cuando el rendimiento del usuario aún no ha empezado a disminuir como consecuencia de aquella.
  4. El tiempo de las pausas no debe ser recuperado aumentando el ritmo de trabajo durante los periodos de actividad.
  5. La recuperación es más eficiente con pausas cortas y frecuentes ( por ejemplo, 5-10 minutos por cada hora de trabajo continuo con pantalla), que mediante pausas largas y escasas (15-20 cada 2 o más horas).
  6. Siempre que sea posible, las pausas deberán hacerse lejos de la pantalla y permitir al trabajador relajar la vista (por ejemplo mirando escenas lejanas) y realizar algunos ejercicios de relajación de la musculatura de la columna vertebral, espalda y brazos.
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