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Los
problemas que pueden surgir por el uso (o
mal uso) del teclado no son distintos de los
que han sufrido las secretarias de toda la
vida. De hecho, el actual teclado de los
ordenadores es una herencia directa del
diseñado en el siglo pasado para las
máquinas de escribir. Teclas más suaves y
otras adicionales son las principales
diferencias.
Al manipular un teclado, las manos adoptan
una posición forzada, hacia afuera. Los
movimientos rápidos y repetitivos pueden
provocar tendinitis, tenosinovitis... Cada
vez existen en el mercado más componentes
que corrigen esto, como los teclados
ergonómicos o los reposamuñecas.
Tanto unos como otros permiten un acceso a
las teclas en línea recta con respecto al
antebrazo, por lo que la postura que se
adopta es más natural. El teclado
ergonómico ofrece además otras ventajas:
apertura de las partes acomodándolo al
mejor ángulo de trabajo, teclas situadas
donde los dedos tienen una posición de
descanso... Son más caros que los normales
pero, si se pasan muchas horas ante el
ordenador, merecen la pena. |
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